lunes, 23 de abril de 2012

Palabras obscenas.

No había en mi vocabulario más que infames tragedias,
accidentes gramaticales y tildes llenas de miseria,
cada palabra decía tu nombre, tu ausencia, mi ira,
cada noche despotricaba buscando consuelo en Denna,

pero nuca funcionó, sus labios sabían a cariño,
en cambio los tuyos rosados, a tragedia y desatino,
era muy obvio el camino para un errado ambulante,
pero yo no buscaba el camino, ni la meta destellante,

se bien que la pirita confunde y a veces ciega,
se que en ti no encontrado un tesoro, ni la meca,
que distas mucho de ser esa indeleble doncella,
que tu alma es oscura, y me lleva a la tristeza,

bajo el arropo de baratos mezcales tu nombre repetí,
hice juegos de palabras, y creo que comprendí,
que a la amante llámale amante, y a la señora señora,
pero una dama como tu, siempre le diré..................

jueves, 12 de abril de 2012

Amargo egoísmo.

Pasé a un lado buscando los despojos,
prendí un cigarrillo para iluminar,
camine dando círculos sepenteantes,
en el suelo no había ni un trozo de deidad,

la luz era tenue, suficiente para no encontrar,
al final del día, la intención tampoco ardía,
camine por los lugares que más transitabas,
me senté a esperar un segundo en cada cual,

pero no encontré nada,
ni un astilla de bípeda de Troya,
ni un oxidado cañón de Pirro,
ni un diente cariado de Leviatan,
ni una moneda a lado del Rubicón,

la eternidad había digerido tu entrañas,
y la mías,  las había lacerado a mordidas,
te había vestido de negro en un oasis afgano,
me dio una espada en un campo de vientos Amolinados,

me quedaba poca fe inmersa en mis pantalones,
la pasión equivalente a un sentenciado en la Corte,
la sonrisa desamparada de un anunciado polizonte,
y la fuerza de un senecto enfermo de amores,

ni la fechas que indican la guarida del malvado,
ni el semáforo en verde de un velocista acabado,
ni el dulce que pide un pibe encaprichado,
ni el sonoro primer Troupe del medievo,
nada me habría inmutado,

pero abrí el cajón que Pandora había ocultado,
encontré tras mamotretos, tu imagen en marco,
sonreías sin afecto y me tomabas del brazo,
y aunque lo intente cien veces, no pude olvidarlo,

prendí un segundo cigarrilo,
di varias bocanadas que sabían a alivio,
me alegraba que ante mi por fin cayera el destino,
me alegraba que al fin fuera amargo tu egoísmo.

domingo, 8 de abril de 2012

Sabanas sucias.

Quiero ver amanecer tus bragas a mis pies,
escuchar tu húmedo jadeo en mi pecho,
saborear la liquides ardiente en tus rodillas,
escuchar que repites mi nombre a media luz,

extraño ser el dueño de tus sabanas limpias,
subir al taburete la parte más larga de tu piernas,
alzándola como queriendo alcanzar el cielo,
sintiendo el lugar más profundo, menos accesible,

aun recuerdo bajar al suelo las prendas más ocultas,
bañarme en tu elixir dulce, ese de aroma a mujer,
ver con lujuria las curvas que forman tus sombras,
y al encender la luz, ver tu rostro exhausto de amar,

me apena haber perdido el tiempo buscando ropas,
combinando colores con moral y buenas costumbres,
darle tanto tiempo a noches de cafés y tragos tristes,
y solo un par de ellas a compartir sabanas sucias.

viernes, 6 de abril de 2012

Agonía y desesperación.

Ojalá notaras que nunca fue cariño,
que no tuve deseo sexual por ti,
las noches fueron tiempo perdido,
tu mirada jamás me cautivó,

ojalá lo entendieras por fin,
que fuiste una piedra indeseable,
obstáculo que patee con facilidad,
recuerdo enviado a reciclar,

ojalá entendieras que siempre hubo alguien,
que no fuiste más que una bala perdida,
que te bautice con nombres deleznables,
que mi alma vomita al decir tu nombre,

ojalá comprendieras que no hubo conexión
entre tu y yo, no hubo más que sepia licor
perdí la compostura aconsejado por la locura,
pero jamás embriagado por tu casual hermosura,

ojalá entiendas que todo esto es mentira,
que fue escrito con lagrimas de sangre y dolor,
con el bolígrafo de la agonía y desesperación,
y no sea el cuaderno tu bruñido corazón.

Lamento y perdición.

Hace un mes que no veo más allá de mis cataratas,
que no observo la imagen sucia pegada a mi cristalino,
que no noto las sombras que dibuja el surco que camino,
que no sueño con batallas entre Pirro y Constantino,

hace varios ciclos que dejé mi voluntad a la moneda,
que el temor a caer de nuevo se apoderó y me hizo vil,
que lloré al son de un destilado agave tu lejanía,
que a cuenta gotas escribí tu nombre en la inconsciencia,

hace un minuto que recordé tu voz mientras gritaba,
me decía, calma, todo está bien, aún sigo aquí
fue la epifanía más grandiosa de este siglo,
a palabras desnudas me decías que sigues ahí,

pero mis pies pesan a hierro fundido,
mi ojos se cierran con menos caída que gravedad,
las manos se niegan a salir de los bolsillos,
y tu fotografía no brilla, ni se atreve a voltear,

cada noche me repito que no tengo nada que decir,
que cada cual ha pagado el precio de su mentira,
que el mio fue absorber el impacto de mi osadía,
que el tuyo fue felicitar los logros de otro troglodita,

ahora pienso que ha sido una aventurada anécdota,
una historia digna de contarse en tranvías y carretones,
que le escribirán una humilde canción de previsible estribillo,
será una leyenda de lobos solitarios trastabillantes,
quizá le esculpan un altar no deidísta de cobre y amalgama,
quizá algún día un inmoral se atreva a cambiar el final,
donde tus labios no se conviertan en lamento y perdición,
uno donde no guardemos dagas y un haz bajo la manga ,
uno donde en este momento te pudiera besar.
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