miércoles, 30 de mayo de 2012

Luz y penumbra.

La penumbra no era amiga,
quizá, solo lejana desconocida
amante oculta entre las sombras,
reyna en la comarca de olvido,

Hacia años que no gritaba su recuerdo
no recordaba su nombre de pila,
no deletreaba su apellido sin acentos,
no soñaba sus curva sin talento,

Pero la noche de un anteayer,
a baja luz y sin susurros,
se hizo presente, me abordó,
converso un rato y se marcho,

Temeraria como siempre fue,
sin decir nada, excepto su nombre,
revolcó su pasado entre las sabanas,
dejando marcas remotas y amargas,

Pocos segundos después del atentado,
haciendo efectivo un siglo de distracción,
encendí una luz valiente y segura,
rogando al fuego no hubiese fisura,

Pero la luz antes cálida y simpática,
dio la espalda a la mentira de mi olvido,
encendiendo mas fuerte pero apagada,
mostrando el camino de nieve retorcido,

Armando entre las piezas de miseria,
una figura endeble y vacilante,
un arcano guerrero sin espada,
un Caballero de evidente armadura oxidada.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Antorchas frías.

La sombra era mayor a la luz de tus ojos,
la oscuridad penetraba en tus rincones remotos,
no había luz, ni esperanza, ni paz, ni nada,

solo había guerra sangrienta y despiadada,
paladines sedientos de tersos cuellos,
caballeros sin caballo con mosquete en mano,
monjes justificando a errados y aventurados,

no había calor que curara esta hipotermia,
jugabas en mi alma con sutil necromancia,
descubrías la maldición de este paraje desierto,
el secreto que arropaba alimañas bajo yermo,

cada noche de exilio suplicaba al horizonte,
pero solo me escuchaba mi amiga luna distante,
planeábamos cientos de tácticas y estrategias,
que se veían arruinadas cada día con tu tragedia,

nada pude hacer con esta cama tan fría,
a ella no regreso la pasión ningún día,
nos convertimos en amigos de pan tostado,
amantes de los tiempos que habían pasado,

estoy seguro que ambos extrañamos las caricias,
pues cada noche a borbotones áridos mares nacían,
es una lastima que estando tan cerca seamos ártico,
terrible osadía que dos antorchas ardan tan bajo.



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