sábado, 12 de enero de 2013

Pecho desabrigado.

Y esta noche... no sería la luna,
quien entre altanera por tu ventana,
no sería el aire quien resople tu mirada,
ni las sombras quienes iluminen tus pisadas,

por esa ventana que dejas siempre abierta,
esperando que entren sueños taciturnos,
por esa rendija polvoza y venturada,
qué a lo lejos repite gritos de desgracia,

por tu ventana que da a una urbe fastuosa,
qué vislumbra la lumpe que nunca es preciosa,
qué fotografía al mendigo hambriento y lujurioso,
qué te separa del mundo de sentimientos bascosos,

por esa ventana que te esconde tras persianas,
donde acurrucas tus pechos bajo la tenue sabana,
donde el silencio dibuja tu figura en la afonía
donde imaginas las noches bajo mis brazos,

por esa ventana que refleja regalos vanos,
entraré entre las sombras de tu silencio guardado,
te tomaré a la fuerza si mi nombre has olvidado,
y bajo el calor de nuestro pecho desabrigado,
te haré recordar por que aún nos amamos.





viernes, 11 de enero de 2013

Lo que te haría.

Besaría tus labios y comisuras,
te tomaría la mano hasta tu pechos,
jugaría con verte reflejada al espejo,
tomaría tus muslos hacia los míos,
me acercaría tanto jugando al peligro,
entraría y tu cuerpo, te haría mía,

vería tu cara cada mas cerca,
haría que sientas ahí mi lengua,
mojaría con gestos tu cobertura,
saborearía los aromas y tu textura,

te tomaría por cualquier punto posible,
nada en tu mente estaría escondido,
cumpliría cada una de tus fantasías,
besaría con injundia tus profecías,

pasaría por tu cuerpo sin miramiento,
pensando que es el último momento,
giraría tu cadera hasta mi cara,
dejando dentro un mimo sosiego ,

haría reventar tu punto escondido,
dando ligeras mordidas y golpesillos,
no pararía hasta escuchar tus labios,
hasta ver fundir el sonido en tus labios,

finalmente te tomaría hasta el fondo,
haciendo que sientas de todo un poco,
tomaría tus caderas con fuerza inmedida,
en ese momento tu serías mía,

te movería a todos lados dibujando un paisaje,
contando una historia épica sin arbitraje,
ondearías sobre mi con velocidad desmedida,
hasta el punto que ruegues y quedes enmudecida,

cuando sea el momento de tu mayor alarido,
me acercaré a ti más rápido y desmedido,
entraré con batuta y ensordecido,
callando en silencio con tu grito sobre el mio.

martes, 8 de enero de 2013

Soy feliz.

Y entonces me di cuenta de todo,
algo que había negado por el sin sabor,
algo que no encontraba bajo mi almohada,
y hacía años no pedía para cenar,

la extrañeza perdía su nombre y apellido,
su rareza me hacía creer de nuevo en mi,
su fortaleza me gustaba para crecer,
su hombro me daba un lugar para llorar,

fui al lugar que visitaba las noches de absorto,
que fue obscuro, pardo y fantasmagórico,
ese lugar donde lo temores cobraban vida,
y me hacía remontar a los años de buena vida,

entre sin escalas, sin visas, ni pasaporte,
ahora había un luz que desnudaba el picaporte,
un aura de fulgor cubría con su manto mi camino,
me armaba con espada, caballo y un gran batallón,

el camino fue largo, lleno de vicisitudes cautas,
confiaban que su poder seguiría la constante,
subestimaron el aura de mi espada,
y por ello saborearon su metales ,

llegue hasta su líder, un versión oscurecida,
una versión con mas pesadumbre que victorias,
un ser cauto e inmune a cualquier encanto,
un hombre igual a mi pero invicto en batalla,

tuvimos una presentación efímera pero certera,
las espadas hicieron bruñir los metales,
a cada chispa moría un pesado recuerdo,
la pelea fue ardua, y solo uno debía ganar,

después de horas, minutos y recuerdos,
una espada calló vencida al suelo en partes,
alguien ya no podía esta de pié y mirar,
fue cuando me despedí sin dar el último golpe,

la victima exigía respeto a la batalla,
exigía el cumplimiento de un romano pulgar,
pero lo dejaría vivo, latente, observando como viviría,
¡porqué los temores que crean paladines invencibles!
son los qué dan fuerza para seguir adelante.


Futuro consumado,

Tus labios postraron palabras inmundas,
contabas de batallas y de guerras burdas,
tu pasado cual lastre saltaba a la vista,
estabas escondiendo algo tras la cornisa,

pasaron unos tragos gloriosos y helados,
tu conversación era larga,
tu falda era corta,
tu pasado un misterio que mi mente acota,

hice mil preguntas sin temor a respuestas,
respondiste con perdigones, labia y vehemencia,
no te guardaste ningún detalle obvio,
lo señalaste sin premura y gestos toscos,

mi falta de tacto y soberbia sobrante,
al parecer logró apaciguarte,
mi única reacción era una sonrisa nata,
mi única palabra se escribía en la carta,

hable contigo como un gran amigo,
no me importaba ganar puntos de olvido,
conté mis batallas y aventuras de broma,
ocultando detalles qué nadie soporta,

pasando los tragos que había en la mesa,
dimos cuenta que la noche estaba casi muerta,
decidimos tomar un camino diverso,
dando un brinco al mismo universo,

unos pasos sobraron para activar el líbido,
ante tu falda fulminante de noches y olvido,
decidí acompañarte en tu camino de despedida,
esperando la oportunidad de hacerte mía,

momentos después nos encontrábamos solos,
conversando nuevamente, sin moral en lo ojos,
entonces tome tus labios con certeza,
con ellos elabore la más dulce receta,

el tiempo acortó nuestro pasar por el bosque,
prometiste un encuentro futuro cercano,
te alejaste en el viento de tu pecho perfumando,
fue el inicio de una historia sin futuro aún consumado,





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