Tus labios postraron palabras inmundas,
contabas de batallas y de guerras burdas,
tu pasado cual lastre saltaba a la vista,
estabas escondiendo algo tras la cornisa,
pasaron unos tragos gloriosos y helados,
tu conversación era larga,
tu falda era corta,
tu pasado un misterio que mi mente acota,
hice mil preguntas sin temor a respuestas,
respondiste con perdigones, labia y vehemencia,
no te guardaste ningún detalle obvio,
lo señalaste sin premura y gestos toscos,
mi falta de tacto y soberbia sobrante,
al parecer logró apaciguarte,
mi única reacción era una sonrisa nata,
mi única palabra se escribía en la carta,
hable contigo como un gran amigo,
no me importaba ganar puntos de olvido,
conté mis batallas y aventuras de broma,
ocultando detalles qué nadie soporta,
pasando los tragos que había en la mesa,
dimos cuenta que la noche estaba casi muerta,
decidimos tomar un camino diverso,
dando un brinco al mismo universo,
unos pasos sobraron para activar el líbido,
ante tu falda fulminante de noches y olvido,
decidí acompañarte en tu camino de despedida,
esperando la oportunidad de hacerte mía,
momentos después nos encontrábamos solos,
conversando nuevamente, sin moral en lo ojos,
entonces tome tus labios con certeza,
con ellos elabore la más dulce receta,
el tiempo acortó nuestro pasar por el bosque,
prometiste un encuentro futuro cercano,
te alejaste en el viento de tu pecho perfumando,
fue el inicio de una historia sin futuro aún consumado,
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