Habían pasado años desde la última vez,
mucho tiempo incluso de aquella contigo,
cientos de sueños y realidades ficticias,
sabanas sucias, sangre y olvido derramadas,
había deseado tanto aquel acercamiento,
creído que todo era un mágico adviento,
una señal crecida entre lo bosques roídos,
un oasis cubierto entre desiertos baldíos,
pero todo cambio cuando robamos un beso,
un mimo escondido entre penumbra y deseo,
una luz que antes iluminaba un camino sediento,
la primer batalla que se ganaba sin esfuerzo,
ese gesto animoso fue preludio y espanto,
retórica tatuada con Pirro en alto llorando,
inicio de una guerra que destruye más que 6 años,
derramando sobre el suelo sangre y sueños amargos,
fue largo y profundo como dibujando una despedida,
ninguno sea atrevió a hablar o carraspear sin saliva,
dimos un paso atrás mirándonos sin titubeo,
lástima que al terminar ella se fuera sin miramiento,
debí haber avanzado hasta pisar con fuerza su sombra,
pero yo tampoco deseaba más embustes y patrañas.
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