domingo, 4 de marzo de 2012

Falsas esperanzas.

Creía en la belleza de tu silencio,
en la hermosura de tu distancia
la dulzura de tus besos robados,
en las caricias dadas a otros,

creí ingenuamente en lo inminente,
confié ciegamente en la esperanza,
me encomendé sin temor a la suerte,
profesé la fe de los mortales,

imaginé que todo sería una buena historia,
de esas que cuentas al ser viejo y arrugado,
que con amor casi infinito narras a los nietos,
mientras bebes café y esperas por morir,

pero ni siquiera me inmuté, lo deje al azar,
no hice más que secuestrarte en pensamientos,
poseerte con cariño y belicosa pasión,
repetir tu nombre cada noche antes de dormir,

lo pensé mil veces, quizá un poco más,
deseaba ver en tu penumbra un haz de oscuridad,
ingresar en lo más brillante de tu desesperación,
y en un arrebato de erotismo, olvidar nuestras estigmas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

qrcode