no encontré en ti más que una horrible jaqueca,
talandrante mal, rugido infernal, castigo fatal,
todo por abusar y verte cada mañana a diario,
por tomar a la fuerza tu cuerpo sin recetario,
antes, durante y después del trabajo, lo intente,
cuando sobre el escritorio te puse, lo demas aventé
quería sentir tu sabor amargo, caliente y arrebatado,
olvidar lo demas y hasta en la mente mezclarnos,
cada momento invadian nuestra ejecutiva intimidad,
historias sin fines, trabajos ruines, llamadas viles,
no dejaban confiar en tu aliento, y tocarte por dentro,
sentir que si tu cuerpo aún estaba ardiendo,
te hice mia al despertar, dormir el sol y saludar la luna,
fuiste parte mia, en la mesa y comedor, sala, baño y recibidor,
te puse mil nombres y te conocí mas que desnuda,
no te agregue nada, ni una cucharada de azucar,
pero llego el momento de tomar otras fortunas,
mi vida cambio a bien, ya no ocupaba tu amargura,
el médico recomendo alejarme de tu hermosura,
que ni una tasa mas de café, este hígado soportaría.
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