polvo y cenizas,
fuego y témpanos,
compás y templarios,
entre la maleza de tu mente nos perdimos,
espiga y veneno, laurel y victoria,
amargas hebras, fastuosas horas,
batallas perdidas, gloriosas derrotas,
pasando varios pasos nos recordamos,
eramos viejos eruditos ya arrugados,
tristes, solitarios, desalmados, aciagos,
cuestionados, taciturnos melancólicos,
la oportunidad se puso frente nuestro,
dejo que decidiéramos sin tapujos y temores,
nos vimos tras los ojos, leímos las sonrisas,
fundiendo un beso perenne caricias inmortales.
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