Qué tengas muy buen viaje,
deseo sea fácil hacer el pago del peaje,
qué las balas pase a tu roce,
deseo tus sueños sean golpes de verdad,
espero camines por senderos iluminados,
qué encuentres planos y mapas honrados,
qué un farol de mi olvido acabe con los malos,
evitando embestidas de crueles villanos,
tu resta, suma y multiplicación fue un soberbio pecado,
diste por cierta una vida eterna de ruego y refutación,
qué pasarían ciclos solares de expectación sin olvido,
qué tatuaría en mi epitafio cientos de historias contigo,
mi canto, triste crónica de una serenata equivocada,
mis palabras color parda nostalgia de media luna,
mi tesón, el más endeble de mi áureos guerreros,
tu imagen el leviatán de la balsa donde pairo sin deriva,
me he visto bebiendo lagos de sepia perdición,
jugando la vida en duelos donde no gana el mejor,
borrándote el nombre, para no dedicarte una canción,
saliendo de madrugada para no volver a tomar el sol,
se que no estoy dormido, no hay más caricias en el zahuán,
que tuve alguna vez tus piernas largas en la espalda,
qué nunca pude besar tu ojos, ni tatuar en ellos mi mirada,
pero tus uñas si lo hicieron dando estampas a mi espalda,
extraño tus labios, ambos eran joyas que inundaba,
pero olvidaré tu humedad, esa que tanto excitaba,
me despido de tu sexo, de tu dorso, de tus caras,
y le doy la bienvenida a este año que aparece al alba.
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