Ayer cuando cierta necesidad apremiaba,
me dirigí al vestíbulo del hogar sin balcón,
caminé el cuadrado pasillo, subí un escalón,
y serví un vaso con agua que el descanso refrescó,
pensé un segundo en ti, y tu trágica aventura,
en los momentos de gracia rodeados risitas,
en las visitas a bares proxenetas y alamibes,
al rudo caminas que rugía como un tierno tigre,
recordé un par de momentos en la sangre corrió,
el temor que a veinte uñas del auto me aferro,
los gritos con desparpajos, los desaires infundados,
la dirección que tomamos, mientra no estabas avanzando,
tire una lagrima de ira, desesperación y dolor,
juzgue mi activos, atolondrados por lo pasivo,
recordé que siempre tuve una mejor opción que olvidar,
que pude cambiar la historia, pero solo me puse ha hablar,
en eso tu imagen se apoderó de mi psicosis,
te encontrabas encorvado, sin cigarro y mano en bote,
aleteabas tu mano como diciendo adiós,
sonriendo, casi burlando, me otorgaste tu perdón.
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