Observo la fragilidad del cristal,
la tranquilidad del agua que contiene,
le relatividad de su eterno descanso,
que se modifica al menor altercado,
noto el eterno caminar de la luz,
los cambios destellantes de cada día,
lo imposible de evitar su paso,
lo fácil de cerrar lo ojos y olvidarle,
miro la pared estampada de imágenes,
los millos de nexos que causó su sinapsis,
los infinitos tonos que arremolinan colores,
el fósforo encendido que no sabe errores,
medito un segundo mi relativo entendido,
comienzo a calentar todos mis capacitores,
recuerdo enseñanzas, rimas y canciones,
me percato que existo¡
que bebo de noche, ciego y sin ningún reproche...
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