Anoche escuchaba a un buen amigo,
daba cuenta de los momentos inolvidables,
de la sazón amarga y dulce de este último ciclo,
relataba con nostalgia los pasos caídos en batalla,
me hizo recordar los cambios al camino pairado,
los litros de nostalgia en barras y tabernas derramados,
las piedras y tropiezos, las caídas en abismos encubiertos,
la incertidumbre de tomar bífidos caminos errados,
los triunfos fueron muchos, pero menos recordados,
los errores son realidades, los aciertos necesarios,
las aventuras son derivas, los planes estrategias,
el tesón es obligado, la nobleza un raro vicio,
la edad un elemento simplemente curricular,
tu currículo, una papel lleno de mentiras añejas,
la época, un cumulo de ciclos lunares vividos de día,
tu viva, eso que pasa entre el tic tac y el despertar,
mi reflejo hizo notar un sonrisa socarrona y altanera,
de esas que hace un desafiante frente al magno triunfador,
al contrario del ring, un pendenciero, un coloso, un titán,
de nombre Chronos, un autentico y perpetuo barbaján,
me di cuenta que el avanzar de tiempo, es su mejor arma¡
qué no había batalla, qué ganar no era opción de fiar,
un intento fue la contienda, inevitable su victoria,
todo era un juego, al resultado no le faltaba letra que tatuar,
gritó a carcajadas su último triunfo, vaticinó el siguiente,
se burlo de mis intentos, pasiones, sonrisas y reflejos,
pregunto que haría frente a su inmenso e inevitable poder,
dije: "La inmensa eternidad ha segado tu mente con arrogancia y soberbia, te ha hecho olvidar que a veces he triunfado en competencias sin participar , que las victorias pírricas son derrotas, y que el perdedor te ha ganado cientos de veces"
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