...extrañando los momentos en que tu mirada distraía mi alma,
en que problemas y guerras se disipaban con una caricia,
las mañanas de ayuno,
las soleadas tardes de sed han regresado,
y en las noches, aquellas en las qué acalorados bajaba la mano en aquella parte,
donde tu espalda se llama pasión.... suenan a desazón y recuerdos,
regreso al mundo purulento de las bajas pasiones,
y todo por que el orgullo necio e irreverente no dejo que corriera dos pasos más,
te tomara a la fuerza, y nada hubiera pasado
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