sábado, 24 de diciembre de 2011

Fue hasta hoy.

¿Qué debo hacer para encontrar el origen de tu soledad?
¿será  similar a la causa de tu sonado abandono?
distinto a las razones para avante cruzar campos de miedo,
semejante al neófito cariño de pequeños querubines,
valiente como el sabio que toma cicuta con honor,

Fue la mejor solución a nuestro problema de rutina,
escribir nuestros nombres en un papel opaco,
prenderle fuego calentando el ambiente rededor,
¿tres segundos de energía bastaron para acabar la historia?

El cariño me obliga a pensar que ese es tu problema¡,
la lejanía de nuestros ombligos,
la cercanía de nuestros pensamientos,
la fuerza inmutable de las copas que cada noche nos acercan.

Puede ser que un día, me llames o te llame de verdad,
qué acordemos ver las caras en un conocido lugar,
qué entremos con temores, orgullo y pena bajo los hombres,
qué alguno espere cinco, quizá diez minutos al otro,
qué finjamos no darnos cuenta de los problemas entre dos,
qué la primer mirada se profunda, reflexiva, inevitable,
qué ninguno recuerde los errores cometidos,
la copas,
las noches fuera de casa,
los besos robados a extraños,
los respetos carcomidos por engaños,
lo amores de cacería casi cercana,
las llamadas noctambulas motivadas por licor,
las escenas funestas en lugares improbables,

Puede ser que olvidemos todos esos antecedes,
que no nos importe otra cosa que la vida contigua a nuestro lado,
a diferencia de tí¡,
en mi siempre fue un hecho,
lo fue hasta hoy¡
cuándo encontré el mensaje encriptado de mis propias letras,
darme cuenta que no tatué en tu alma un solo pecado,
que no recuerdas ni como escribir mi nombre,

por ello decidí escribir gramáticas tristes y desordenas,
llenas de licores venenosos en recintos salvajes,
desahogar cada emoción en un nuevo grito manuscrito,
sin dar créditos, sin señalar nombres, sin festejar la derrota.

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