y después de pensarlo mucho,
noté que no tenia nombre,
que inicio con un mote,
se transformó en misterio y se estanco en lo asientos de una taza de cargado café,
que a pesar de no saber su nombre, descripción o lugar de origen, conocía su destinatario,
y eso es suficiente para al menos saber por quien sufrir,
que las palabras no bastan, son vacías y no curan nada,...
...que los abrazos largos envilecen la decisión,
paralizan la mente,
vulneran el corazón,
te hacen pensar y reflexionar sobre si fue lo mejor... es claro que no,
nunca hubo una buena opción, la cercanía y lejanía estaban a la misma distancia,
a la misma dirección, y lastimosamente... han de provocar el mismo dolor.
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