Tu sombra y la mía se postraban al medio día,
dibujaban hermosas figuras llenas de sana perdición,
se mantenían juntas, unidas, sonrientes y dichosas,
olvidaban por momentos el trágico deceso de su pasado,
creían por momentos que lo qué pasó estaba pasando,
qué podían caminar sin saber por qué o cuanto?
pudiendo mirar en sus ojos más allá de los temores,
besando sus besos, olvidado malo augurios,
compartían la cama olvidando tiempos y relojes,
dejando en el suelo tapujos y camisones,
volando tan alto como los temperamentos asisten,
llegando al climax con trombón bombín,
todo fue minutos de santidad iluminada,
en este juego de barro y lucidez celeste,
creador de hombres de fango y mujeres de calcio,
aventuras frutales y paraísos extraviados,
pero duro lo que dura la corta eternidad,
nidos de serpiente a la vez de zapatos,
venenos que corroían huesos y pellejos,
caminos se bifurcan y forman aversiones,
diste muerte a nuestros nombres,
creaste muros de frialdad y diferencia,
olvidaste cuanto nos deseamos,
cuanto esperamos por jurarnos deslealtad,
mi reacción fue la esperada,
olvide los gestos de la ocasión,
claudique al amigo temporal hecho inmortal,
dedique mis sueños y pasiones a juegos y cansiones,
me dedique a escribir versos tristes,
palindromos horribles de tersa ubicuidad,
historias ficticias de ladrones y caballeros,
a dibujar senderos reales en mundos imaginarios,
imaginé durante vidas, muertes incalculables,
besando suelos arios y montañas blancas de llanto,
armándome con espadas de esperanza,
cubriéndome con escudos recubiertos de fé,
batallas épicas contra mis demonios haloados,
cruce de energía térmica y un poco nuclear,
obscuridad versus miedos abubastos,
eidéticos recuerdos contra amnesia provocada,
así pienso combatir cientos de ciclos,
ganando a enemigos de alto nivel,
no dejando a ninguno de ellos su cometido,
olvidando por fin olvidarte.
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