No se donde esta mi cuerpo,
sospecho de la noche,
lo he olvidado en algún candelabro brillante,
en las calles de una plaza desierta,
en la frazadas impías de un motel de paso,
o quizá cayó en alguna alcantarilla de ciudad,
No se donde esta mi alma,
sospecho de la muerte,
pasó un buen día a saludar y decidió quedarse,
me hizo varar en las noches sin estrellas,
coger besos de labios de paga,
cambiar mi oficio por profesión de paga,
No se donde esta mi vida,
sospecho de tu cara,
diste hace años una visita al subconsciente,
jugaste cartas con mis demonios,
saliste vencedora decenas de partidas,
una cátedra de sed y catar,
No se donde estoy¡,
caminé con los tragos de la mano,
no di vista atrás, ni para ver mi pasos,
avante crucé ríos, mares y naufragios,
Cuando llegué a donde estampo ésta prosa,
volví la vista al lejano origen de ésta letanía,
no sabía donde estaba, que día, lugar o coordenada,
al horizonte cuerpo, la vida y el alma,
una silueta de aroma enviciante las traía a la mano,
decía con sigilo mi nombre en silencio,
se excusaba de haber robado pertenencias ajenas,
ofrecía hacerse cargo de todas las consecuencias,
el éxodo, la diáspora, la huida ya habían terminado,
no necesitaría beber otra vez más que por gusto,
ni un antojo de dolor más a esta cara demacrada,
ni una bala más a este escudo antimotines,
la reacción lógica era la de esperarse,
tomarte contra suelo, poseerte una y otra vez más,
pero no fue así,
decidí arruinarlo todo en 3 palabras,
seguir lacerando mi caminar,
se que en alguna yarda algo mejor estaría por llegar.
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